JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA 2020

LA VIDA CONSAGRADA CON MARÍA, ESPERANZA DE UN MUNDO SUFRIENTE.

                Este es el lema de la Jornada de la VIDA CONSAGRADA, instituida por el Papa San Juan Pablo II en la Fiesta de la PRESENTACIÓN DEL SEÑOR, el 2 de febrero de 1997.

La Virgen María, la esclava del Señor, con su “hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38) se presenta como modelo supremo de vida consagrada al Señor. La Virgen María, “vida, dulzura y esperanza nuestra”, nos enseña a esperar sólo en Dios. Y nos lo recuerda la Vida Consagrada, cruzando el desierto del silencio y la soledad en la España vaciada con el vacío vocacional para este modo de vida en la Iglesia. La Vida Consagrada andando por este camino conoce y vive el sufrimiento de este mundo nuestro.

La Vida Consagrada entre los pobres y sufridos, “gimiendo y llorando en este valle de lágrimas”, dirige su grito de dolor a la “Madre de misericordia”, para que nos mire y nos muestre a Jesús, su Hijo sufriente, con la esperanza de ser glorificados con él y en él. La que siempre creyó y esperó en Dios, nos enseña a esperar el encuentro feliz y dichoso con su Hijo resucitado y glorificado, mientras aún vivimos en este mundo, que gime y llora.

La Virgen María, Madre de misericordia y esperanza, cuando presentó en el templo de Jerusalén a su niño pequeño, pobre, desvalido, necesitado de cariño y cuidados maternos, oyó del anciano Simeón que su Niñito era el Salvador, la Luz de las naciones y Gloria de Israel. Pero también que la espada del dolor atravesaría su alma, al verlo rechazado por su pueblo, crucificado por los romanos y abandonado por sus discípulos. Mayor sufrimiento para una madre es impensable. Entonces nadie mejor que ella, nuestra Madre del cielo, conoce nuestros sufrimientos. Ella, como hizo junto al pesebre en Belén, permaneció junto a su Hijo en la cruz, esperando el consuelo de su resurrección. Y acompañó a los discípulos como Madre de la Iglesia, esperando el Espíritu Santo.

Así son y así quieren vivir con los hermanos, que tanto sufren, las personas consagradas al Señor, esperando su venida en gloria. Están en la educación de niños y jóvenes, con ancianos, enfermos, personas vulnerables, encarcelados, explotados, rechazados, angustiados, abandonados. Son luces de esperanza en el desierto de la vida, que tenemos que cruzar para llegar a contemplar cara a cara al Señor de la vida plena y feliz, Jesucristo resucitado.

Agradezcamos la Señor el don de la Vida Consagrada en su Iglesia, Esposa de Cristo. Oremos por la Vida Consagrada, para que no se nos apague en nuestra Iglesia particular de Astorga esta luz de esperanza. “¡Ven, Señor Jesús!, ¡Venga tu Reino!” (Apoc 22,20; Lc. 11,2).

Celebraciones de la Vida Consagrada en la diócesis de Astorga

La Confer de la Iglesia Particular de Astorga ha organizado celebrar la Jornada por zonas: Astorga, Zamora, el Bierzo y Galicia. Será en los lugares y horarios habituales. En Astorga el Sr. Administrador Diocesano, D. José Luis Castro Pérez, celebrará a las 12,00 h. en la Catedral la Eucaristía de la Jornada de la Vida Consagrada. Se pueden unir a ella todos los que lo deseen.

Manuel Blanco Martínez.  Delegado para la Vida Consagrada.

Deja una respuesta