DERECHO A OPINAR
Iba a titularlo “DERECHO AL PUDOR”, pero según iba oyendo los comentarios, decidí que también se trataba de opinar.
Ahora resulta que para ir con los tiempos y no te llamen “machista” o “anticuada” no puedes ser pudorosa. Pues lo tengo claro. A mí, que lo soy hasta el extremo, hasta con los sentimientos.
Se ha liado una buena porque un entrenador de tenis ha opinado sobre el pudor de los tenistas a que haya una mujer en los vestuarios. Nadie, parece ser, lo ha entendido. Pues yo sí. Es más, yo sentiría pudor siendo la mujer que entrase en el vestuario y, aunque yo fuese perfectamente vestida, tuviese que “ver” a los chicos con poca o ninguna ropa. Claro eso no siempre sería así, me diréis, pero, aunque sólo fuese una la posibilidad, yo no entraría despreocupada, ni con total tranquilidad cuando me diese la gana. Y supongo que tengo derecho a ser así. Soy “tan así” que este verano no bajé a una playa bellísima, de película, porque era nudista. Imagino que ellos no tendrían ningún tipo de pudor a que yo los viese, pero a mí sí me lo daba. Así que me fastidié, y no me sentí libre para ir donde me diese la gana. Por pudorosa, pensaréis. Pues sí. ¿No puedo serlo? Me lo perdí, sí, pero así soy yo de tonta, de pudorosa.
Pero me parece que esto va más allá, que se extiende hasta no poder ni manifestar esa opinión, sólo porque no es lo que ahora se lleva u opinan unos cuantos “más modernos”. Pues vaya. ¡Qué aburrimiento de pensamiento único! ¡Qué horror!
Dicen, están en su derecho, que el pudor es algo “personal”, eso ya lo tenía yo clarito, que a cada uno le puede dar pudor según que cosas o situaciones. Por supuesto, incluida la de los vestidores o duchas. Ahora que pienso, ¿cómo siguen habiendo servicios de “hombres y de mujeres” en los lugares públicos? Bares, restaurantes, centros comerciales ¿No será machismo o anticuado también? ¡Ni caso! ¡Yo prefiero que siga así!
Con la que está cayendo en todo el mundo y hacen “noticia” una opinión personal de lo más inocua. No ha dicho que esa mujer tenga que dedicarse a atender la casa, o a planchar, sólo ha hablado de pudor. En fin, será cuestión de ir al psicólogo para que nos quite esa lacra a los pudorosos. O vivir ocultos, no pudiendo decir que lo somos porque eso no es lo que opinan otros y no está bien visto. Fuera de paso la libertad para opinar sin que todos se revuelvan. Mejor quedarse muditos.
¿Puedo decir que también me da pudor ver y oír como alguien se “desnuda” en público, metafóricamente, sus sentimientos y situación personal? Anticuada, machista, retrógrada, desfasada, aburrida…Esa soy yo. Pueden opinar, sin insultar por favor. Yo supongo que tendré que cambiar, o no. Me niego. Soy y quiero seguir siendo única e irrepetible. Así me ha hecho Dios. Esa soy yo.

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